Ahogar la ignorancia con abundancia de conocimientos

Ahogar la ignorancia con abundancia de conocimientos

(Nota: Este artículo fue publicado en IBERCIENCIA OEI con algunos errores que no fueron posibles de corregir. Esta es una versión corregida)

13 de octubre de 2014

Javier Herrera Cardozo. Bogotá, Colombia. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.

El autor: Docente e investigador. Docente de lectura y escritura de la Fundación Universitaria Sanitas, Bogotá. Licenciado en Educación Básica Primaria de la Universidad de Santo Tomás, Bogotá. Especialista en lecturas y escrituras de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá. Magister en educación del Tecnológico de Monterrey, México. Integrante del equipo de investigación de Redless-ASCUN, Colombia.

La información que hoy tenemos sobre los avances de la ciencia no garantiza que estemos en capacidad de comprenderla y acceder a ella. Quién lo creyera, nos enteramos “de primera mano” de todos los descubrimientos científicos a nivel global ¿pero estamos en capacidad de saber qué teoría o proceso hay detrás de él? ¿nos motiva a indagar más al respecto? Son pocos los que se detendrían a revisar a profundidad las implicaciones de dichos descubrimientos y, así mismo, pocos tendrían los conocimientos para entenderlos.

Este vacío en la formación del conocimiento científico tiene una raíz, que infortunadamente viene desde la escuela, pero generado gracias a las políticas del sistema educativo que poco a poco han eliminado materias relacionadas con la ciencia, en donde se incluían temas como el método científico, el universo, la vida humana, las enfermedades, la medicina, la sostenibilidad y la vida en la aldea global, elementos fundamentales para tener una cultura científica básica (Tiana, 2014).

A partir del argumento anterior, se podría afirmar que la educación hoy nos está preparando para ser analfabetas en la ciencia. No es de extrañar que esto sea el resultado de los extremos absolutos que manejamos en la sociedad: antes se le daba prioridad a la ciencia,a la tecnología y se descuidaron las humanidades. El resultado, ciencia deshumanizada. Ahora, el énfasis son las humanidades y vivimos una humanización sin ciencia. De ahí que no se puede prescindir de ninguna, porque las dos forman una relación biunívoca.

Por otra parte, es claro que bajo el manto de la ciencia y las humanidades se han cometido errores y expresado mentiras. Dentro de ese grupo Cyril Burt y Margaret Mead hacen parte. El primero, famoso por sus  pruebas de inteligencia para la admisión de estudiantes en las escuelas de Inglaterra y descalificado por la falta de veracidad en los estudios sobre la inteligencia en gemelos separados al nacer. La segunda, antropóloga americana que influyó en la revolución sexual en los años sesenta con su obra Adolescencia y cultura en Samoa. Obra que fue un fraude, porque lo escrito eran las fantasías sexuales que ella quería escuchar de las nativas (Capanna, 2013).

Se preguntarán ¿qué tan importante es conocer de ciencia y qué implicaciones trae ignorarla? Al respecto Sagan (1995) afirma que:

Hemos preparado una civilización global en la que los elementos más cruciales-el transporte, las comunicaciones y todas las demás industrias; la agricultura, la medicina, la educación, el ocio, la protección del medio ambiente, e incluso la institución democrática clave de las elecciones- dependen profundamente de la ciencia y la tecnología. También hemos dispuesto las cosas de modo que nadie entienda la ciencia y la tecnología. Eso es una garantía de desastre. Podríamos seguir así una temporada pero, antes o después, esta mezcla de combustible de ignorancia y poder nos explotará en la cara (p.349)

No quisiera ser apocalíptico, pero en pleno siglo XXI ya la combinación de ignorancia y poder comenzó a explotarnos en la cara: calentamiento global, sequías, hambre, epidemias incontrolables, estrés por sobrecarga de trabajo, problemas mentales por falta de higiene mental, mala elección de gobernantes, amenazas de destrucción nuclear, violación de la privacidad y hasta una posible contaminación mundial por radiación, gracias al capricho de las potencias por apoderase del control de la energía atómica.

Con todo lo anterior, estamos labrando el camino hacia una nueva Edad Media porque si colapsan los sistemas de la sociedad habrá histeria colectiva, los valores se perderán y reemplazarán por el instinto de supervivencia de los que logren apoderarse de espacios de terreno, construir pequeñas fortalezas y mantenerlas mediante la alianza, los intereses y compromisos sin leyes. Y en últimas, quienes lograrán superar esta crisis “serán los habitantes de áreas subdesarrolladas, ya preparados para vivir en condiciones elementales de vida y competencia” (Eco, 2012, p.37).

Finalmente ¿Qué podemos hacer para evitar las consecuencias de caer en la oscuridad por ausencia del conocimiento científico?

Considero que la principal tarea la debemos realizar desde nuestro espacio académico y es ahogar la ignorancia con abundancia de conocimientos. No es fácil e inmediata, por ello, debemos generar espacios de discusión sobre temas de la ciencia no solo actuales, sino históricos. Rescatar el asombro, la duda y el hacer científico. También, como lo manifiesta Stewart (2000) que nuestros estudiantes comprendan lo que está sucediendo debajo de sus pies y no solo pregunten por qué, sino cómo se dan los fenómenos.

Todo lo anterior, bajo una propuesta pedagógica en donde se identifique el modelo mental que trae el estudiante, se tenga claro el modelo conceptual que necesita, se seleccionen las estrategias acordes al modelo conceptual, se seleccionen los medios de comunicación del conocimiento pertinentes, se desarrollaren actividades y se evalúe si hubo cambios o apropiación de conocimientos (Cubillos, 2012).

Referencias

Cubillos, A. (2012). Modelos mentales y modelos conceptuales en el trabajo pedagógico en ciencias naturales. Innovación y ciencia, 19 (2), 37-45.

Capanna, P. (2013). Mentiras vergonzosas. Centro de Altos Estudios Universitarios.  7MMG181. OEI. Disponible en  http://ibercienciaoei.org/contenedores/

Eco, U. (2012). La estrategia de la ilusión. México: Debolsillo.

Sagan, C. (1995). El mundo y sus demonios. España: Planeta.

Stewart, I. (2000). Juega Dios a los dados. Barcelona: Crítica.

Tiana, A. (2014). Desinterés por la cultura científica. Centro de Altos Estudios Universitarios. 7MMG196. OEI. Disponible en http://ibercienciaoei.org/contenedores/

Bogotá, 29 de julio de 2014

Biosemiótica evolutiva: facies, aparato masticatorio bucal, cerebración  y evolución de la comunicación humana 

 

Autor: Grégory Alfonso García Morán, MD Pensador-Intelectual-Educador-Historiador-Divulgador Profesor Experto, Ciencias Médicas y Cátedra de Historia de la Medicina-Humanidades-Cultura Médica, Facultad de Medicina, Unisánitas(Bogotá, Colombia), Organización Sánitas Internacional-OSI-. Correo: gregalfgm@gmail.com, https://gregalfgmpensamientoaforismos.wordpress.com/, https://gregalfgmpoesiaprosa.wordpress.com

¡Anatomía es destino!

Sigmund Freud parafraseando una conversación entre Napoleón Bonaparte y Johann Wolfgang von Goethe: 1912 en “Sobre la degradación general de la vida erótica” y en l924 en “El hundimiento del Complejo de Edipo”.

¡El lenguaje es ánimo, conciencia, personalidad e identidad! Grégory Alfonso García Moran. En: La instintualidad humana del Lenguaje, Neurogenes, Neurogenética y Neuroeducación(https://eduneurocolombia.wordpress.com)

Es claro que una verdadera falencia en la construcción de una aproximación aunque sea nimia al fenómeno humano desde lo normal (desde la antítesis de lo no patológico), es que de facto no nos hemos atrevido dentro del discurso científico a hablar de una “Biología Humana”. Cabría entonces preguntarse: qué es el “Lenguaje” en y desde la Biología Humana? Esa estructura referencial que connota al Lenguaje, es en verdad producto por extensión de todo el complejo Comunicacional, y siendo mucho más precisos de la “Biosemiótica”, y se sustenta en la problémica humana dentro del contexto de la emergencia del Pensamiento Simbólico, y como lo refiere Lorite Mena: …un tipo de simbolización articulada ligada a la reflexión”. Es evidente que el Homo sapiens sapiens encierra un sistema lingüístico, en la medida que sus predecesores como los Austrolipithecus ya tenían un sistema de comunicación, pero lo más trascendental a tener en cuenta, es que a su vez coexistían y han coexistido dentro de un mundo con una alta complejidad semiótica y biosemiótica. Todo ello en conjunto influyó en la dinámica entre “noción-objeto-cosa”. Es así que aquello que no tiene la dinámica mencionada, NO EXISTE, y el sonido(la palabra) es entonces un utensilio más en el campo semántico en el cual se desempeña el ser humano.

¡El aparato masticador es mucho más que el acto de “masticar”! Su evolución ha ido al compás de la adaptación nutricional-dietética, de la configuración del cráneo y como producto subyacente la configuración de los músculos faciales(o llamados también pellejeros) derivados de la estructura embrionaria llamada primer arco faríngeo, y colateralmente estas situaciones gatillan el aumento de las superficies de inserción de los músculos como el masetero y el temporal, el avance anterior de los pómulos y de la frente(hueso frontal), y el ensanchamiento de la parte superior del cráneo, con una reducción del lóbulo occipital, y un mayor desarrollo de los lóbulos frontales, temporales y parietales.  Estos cambios generan una cambio en la dinámica biofísica con resultados como el desplazamiento de los puntos craneanos, disminuyendo consecuentemente el ángulo de la base craneal. Cambia también la relación de equilibrio entre la cabeza y el cuerpo, permitiendo la bipedestación y el desarrollo de la capacidad craneana.  Finalmente, todo ello condiciona un cambio en la actividad sensorial, tanto así que el hecho de que haya un tabique nasal bien definido, formuló la visión en relieve.

A nivel molecular y celular, evolutivamente hablando, lo que se llama miosina y que hace correlato del tejido muscular, ha jugado un rol esencial en este proceso. Una variedad de miosina super-rápida(por su alta velocidad de contracción), que se ubicaba en los músculos masticatorios como el masetero -nuestros antecesores tenían maseteros y músculos masticatorios muy desarrollados-, se perdió evolutivamente, de tal forma que nosotros no la tenemos, puesto que el gen codificante se dañó, se volvió un pseudogene(falso gen) y ya no es funcional. Este gen corresponde a la que se ha llamado Miosina XVI(-MYOSIN, HEAVY CHAIN 16, SKELETAL MUSCLE, PSEUDOGENE; MYH16-), y ubicada en la región cromosómica 7q22. Esto parece haber sucedido hace 2.4 millones de años, y aparentemente coincidió con el hecho de que no hubo necesidad de seguir ingiriendo y digiriendo grandes cantidades de fibra vegetal dura, sino que comenzó a nacer el hábito carnívoro. Tan pronto como nuestro cráneo ya no está hecho para las poderosas inserciones de músculos masticatorios, y que a la vez tenemos la rica proteína animal de la nueva dieta carnívora y se descubre el fuego, aumentamos el grado de cerebración, y aparecen epifenómenos como el lenguaje oral, y nuestra boca ya no es una poderosa máquina masticatoria, sino un órgano tanto de ingestión y digestión, y también para oralizar(hablar y conversar).

Bibliografía

1.Ackermann RR, Krovitz GE. Common patterns of facial ontogeny in the hominid lineage. Anat Rec 2002;269:142-7.

2.Desjardins PR, Burkman JM, Shrager JB, Allmond LA, Stedman HH. Evolutionary implications of three novel members of the human sarcomeric myosin heavy chain gene family. Molec Biol Evol 2002; 19: 375-393.

3.Hoh JF. ‘Superfast’ or masticatory myosin and the evolution of jaw-closing muscles of vertebrates. J Exp Biol 2002;205(Pt 15):2203-10.

4.Lorite Mena, J. El Animal Paradójico. Editorial Edit.um-Ediciones de la Universidad de Murcia-.

5.Stedman HH, Kozyak BW, Nelson A, Thesier DM, Su LT, Low DW, Bridges CR, Shrager JB, Minugh-Purvis N, Mitchell MA. Myosin gene mutation correlates with anatomical changes in the human lineage. Nature 2004; 428: 415-418.

Vocación hacia la ciencia: una responsabilidad del contexto familiar y educativo

(Nota: Este artículo fue publicado en IBERCIENCIA OEI  en http://www.oei.es/divulgacioncientifica/?Vocacion-hacia-la-ciencia-una )

El hecho de que tengamos vocación a la ciencia y las letras depende tanto del contexto familiar como del contexto educativo.  No se puede desconocer que los padres, así no sean científicos, pueden generar una vocación y amor a la ciencia y a las letras.  Es el caso de Carl Sagan, científico y escritor estadounidense, nacido en el seno de una familia común y corriente: la madre se encargaba de los oficios del hogar y el padre trabajaba como cortador en la industria de la confección.

Las condiciones académicas, si nos referimos a la formación de los padres, no eran las óptimas para generar un amante de la ciencia y las letras,  pero si tuvo ese toque mágico por parte de su padre al decirle que “no había un número más grande” y luego ayudarle a escribir las series de números en los cartones de las camisas que traían de la lavandería, en donde Carl Sagan las continuaba en busca del número más grande (Sagan, 1995).  También,  a pesar de las dificultades económicas, los padres se las ingeniaban para llevarlo a visitar las ferias de la ciencia  y, así  mismo, para pagar los gastos de su educación elemental y universitaria.

En este y otros casos de personalidades que han brillado en las ciencias y las letras, como lo afirma el educador Ken Robinson en el artículo de Elisa Silió “la buena escuela no asfixia la creatividad”, las condiciones fueron favorables y precisas para que se adquieran el conocimiento relevante y las habilidades necesarias para ser exitosos (Silió, 2013). De la misma manera, volviendo al caso de Carl Sagan, ingresó a un ambiento académico, en especial, en la universidad, en donde los profesores alimentaron y promovieron su vocación, porque además de saber ciencia, estos sabían explicarla (Sagan, 1995).

Pero ¿qué debe hacer la escuela para que un estudiante desarrolle el amor por la ciencia y las letras?  Considero que conocer muy a fondo el funcionamiento del cerebro. Así, desde la planeación curricular, se pueden  establecer qué actividades se requieren para desarrollar tanto el hemisferio izquierdo como el derecho (Silió, 2013) y con ello, poner en funcionamiento la memoria de procedimientos y la memoria declarativa (Stekolschik, 2012).

Es decir, generar actividades de razonamiento lógico y argumentativo, espacios en donde pueda expresarse de manera oral y escrita, pero argumentada; también, permitirles que exploren y experimenten en laboratorios; que desarrollen su cuerpo mediante el deporte, su creatividad mediante el arte; que  tengan el derecho a soñar y a la utopía. Finalmente, momentos en donde pueda inestabilizar su memoria a partir de cambios inesperados de lo aprendido o de un espacio conocido (Stekolschik, 2012).

Se preguntarán ¿qué hace que esto no de sé en la actualidad?  La respuesta para el caso del contexto familiar, es el abandono del cuidado y formación de los hijos, por parte de los padres. Ya no se tiene tiempo para apoyarlos e incluso escucharlos en el momento de sus dudas, como lo hacía el padre de Carl Sagan, ni mucho menos para llevarlos a visitar una biblioteca o un museo. Por el contrario, hay muchas excusas: la situación lo impide, debo trabajar, estamos en otra época, etc.  Lo anterior, permite que el niño crezca sin motivación, sin espíritu de sacrificio y dedicación, bases intrínsecas que se requieren para  buscar el conocimiento.

En cuanto al contexto educativo, se debe a que la formación de la mayoría de los directivos educativos y de algunos docentes está orientada a lo operativo: cumplir normas, seguir planes y realizar controles; pero no se generan espacios de estudio y reflexión del cerebro para orientar el currículo a su desarrollo integral. De ahí que podemos observar instituciones que se solo se dedican a actividades para el hemisferio izquierdo. Otras, para el derecho y la mayoría hacen una mezcla no equilibrada de actividades para ambos.

Pero, ¿cuál es el resultado de todo lo anterior?

En primer lugar, se genera apatía por parte del individuo hacia el conocimiento y a la búsqueda de la información.  En segundo lugar, hace que se amplíe la brecha entre ciencia y sociedad.  En tercer lugar, que siga el divorcio entre la ciencia y las letras, en cuanto a que a la persona que tuvo una formación dirigida a las letras no se interesa por temas de la ciencia, como si ocurre con la mayoría de los formados en ciencia que si disfrutan de la literatura (Frabetti, 2013). Y finalmente, que sigamos forjando el camino a la destrucción de nuestro planeta y, por ende, la nuestra.

Javier Herrera Cardozo. Bogotá, Colombia Javierherrera63@gmail.com

Referencias

Frabetti, C. ( 2013). Ciencia y letras: un divorcio infeliz. Centro de Altos Estudios   Universitarios. 1MMG189. OEI.

Sagan, C. (1995).  El mundo y sus demonios.  España: Planeta.

Silió, E. (2013). La buena escuela no asfixia la creatividad. Centro de Altos Estudios Universitarios. 7MMG185. OEI.

Stekolschik,G. (2012). Asalto a la memoria. Centro de Altos Estudios Universitarios. 1ACH117. OEI.

 

 

 

Crónicas epopéyicas de la Neuroevolución, Neurohumanidad, Neurocultura y Neuroeducación: un punto d’incontro

Reflexión-breve ensayo: La tendencia NEURO ¿más que una tendencia?

“¿En el conocimiento es cierto “meditar para editar”, para editar conceptos y generar creación? ¿Los sistemas educativos actuales, tan en busca de atacar constantemente con información, están logrando que nuestros estudiantes se informen pero no reformen la matriz cognitiva personal y social?”…….” En la búsqueda de una teoría estratégica para la educación es evidente que se debe dar una explicación a los procesos               humanos en todas las esferas, siendo esto una necesidad epistemológica, para poder fundamentar las futuras “estrategias” como verdaderas teorías científicas”.

Tomado de: Grégory Alfonso García Morán. OCIO: CREATIVIDAD Y APRENDIZAJE DE LO DIVINO Y LO HUMANO – UN DILEMA MAL ENTENDIDO EN EL PARADIGMA EDUCATIVO CONTEMPORÁNEO” . Revista Médica Sánitas v.12 fasc.3 p.54 – 65 ,2009.

Autor: Grégory Alfonso García Morán, MD

Grégory Alfonso García Morán, MD.  Pensador-Intelectual-Educador-Historiador-Divulgador

Profesor Experto, Ciencias Médicas y Cátedra de Historia de la Medicina-Humanidades-Cultura Médica, Facultad de Medicina, Unisánitas(Bogotá, Colombia), Organización Sánitas Internacional-OSI-.

Correspondencia: gregalfgm@gmail.com

El fenómeno contemporáneo de las Neuro-CIENCIAS que explica el ser-estar-hacer humano, se ha catapultado de manera claramente ominosa, prueba de ello, el cada vez más logarítmico y geométrico flujo de información en la internet y en los medios de comunicación.

¡Todo tiene sitio y lugar, una abscisa y una ordenada!  ¡La Historia no escapa a ello!  Es por ello, que debemos tener un plausible punto de partida para ser neuronauta(¡neologismo que espero me dé licencia creativa la lengua española, pero que someramente buscando en la red: lo encuentro!) en este nuevo escenario de lo “Neuro” y de las “Neuro”.

Así por encima grosso modo, si enumeramos algunas de estas subtendencias dentro de una tendencia(como es lo que es y está sucediendo), tenemos situaciones ahora verosímiles(¡antes inverosímiles!), tales como: Neurolúdica, Neuroeducación, Neuroética, Neurocreatividad, Neuropolítica, Neuroeconomía, Neurofilosofía, Neuromarketing, Neuroinformática, Neuromatemática, Neurobiología, Neuroestética, Neurosociedad, Neuroarte…y esperemos aún, a una gran cantidad de vocablos que a futuro aparecerán con este N-prefijo.  Hay entonces una verdadera pandemia de “neuro-neo-logismos”(si la lengua madre me lo permite y me da licencia creativa lo crearía, pero por segunda vez, lo encuetro en la internet).

Si la suma inextricable de ciencia, arte y espiritualidad como campos emergentes en la evolución humana, se dan a llamar como Cultura, en esta tendencia contemporánea en definitiva se debe hablar de “Neurocultura”, es decir “una cultura basada en el cerebro”, como es expuesto en el libro intitulado de igual forma, del médico-neurocientífico español Francisco Mora(1).

Un origen aparente de esta “Neuro-tendencia(si es que me es permitida la licencia para este neologismo, el cual por tercera vez, me encuentro ya existe en la internet)” es la necesidad perenne del ser humano, de la búsqueda de una respuesta al problema mente-cuerpo, necesidad que a lo largo de la historia de la civilización occidental(lo que nos es más próximo, porque si hablamos de las civilizaciones orientales… sería larga cosa para temática de otra disertación) renace por enésima vez en la segunda mitad del S.XX, con el advenimiento de una nueva filosofía de la mente, circunstancia que dio nacimiento a los modelos de “Emergentismo Sistémico”, corriente que postulaba el surgimiento de la conciencia a partir del océano de la materia. 

Como recuerda en su obra el gran catedrático de Antropología filosófica y de Historia de la Filosofía española en la Universidad de Deusto(España)– Carlos Beorlegui-, este emergentismo surge como una propuesta inicial del político, filósofo y economista británico John Stuart Mill(1806-1873), y es potenciado y estructurado por pensadores como el psicólogo-etólogo británico Conwy Lloyd Morgan(1852-1936) y el filósofo australo-británico Samuel Alexander(1859-1938). Este emergentismo ha sido planteado difusamente desde una amplia diversidad de supuestos teóricos, siendo figuras históricas sobresalientes Mario Bunge(Emergentismo Sistémico), Karl Popper(Emergentismo Interaccionista), John Searle(Emergentismo Materialismo Biológico), Javier Monserrat(Emergentismo-Ontología autocreativa de la materia), Pedro Laín Entralgo(Emergentismo-Estructurismo Dinámico), y autores ulteriores como Edgar Morín, Roger Wolcott Sperrry, Gerald Maurice Edelman, Francis Crick, José Ferrater Mora, José Luis Pinillos y Faustino Cordón, entre otros(2).

Es evidente que estas semillas emergentistas plantadas, abonadas y cultivadas por todo el fragor de la filosofía, la espiritualidad y la ciencia fáctica a lo largo del S.XX y el naciente S.XXI, ha producido y sigue produciendo un efluvio de teorías, relecturas, corrientes y movimientos NEURO(“neuromovimientos”, neologismo que espero me dé licencia la lengua para crear, pero que nuevamente por cuarta compruebo que existe en la internet).

Dice el escritor, abogado,economista, pensador y divulgador científico Eduad Punset: “El cerebro humano, la máquina que controla en último extremo la vida, es constante objeto, de atención, estudio y experimentación por parte de las inteligencias más agudas de nuestro tiempo.  De él, de esa máquina asombrosa, dependen cuestiones tan aparentemente distantes entre sí como la digestión de alimentos que comemos o nuestra libertad de elección. ¿Cómo toma el cerebro decisiones que nos permitan sobrevivir?”(3).  ¡Y sí¡ El S.XX han dado algunos por llamarlo el siglo de los genes y la genética, y este promesero S.XXI parece ser que es el siglo de lo NEURO.

Concatena a esta idea, el como el BRAIN Initiative (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies/Brain Activity Map Project) auspiciado por el gobierno del presidente estadounidense Barack Hussein Obama II, proyecto que inició el 2 de abril del 2013, bajo la dirección general de Cornelia Bargmann del The Rockefeller University y Bill Newsome de la Stanford University, pretende hacer una millonaria inversión para neuro-investigación(4).

Para el que escribe estas brevísimas líneas de afianzamiento a la inauguración de este nuevo espacio de difusión y divulgación que hemos llamado “EduNeuro”, viene a la memoria(o Neuromemoria? –claro, hay memorias inflexibles de silicón-) un texto del filósofo español José Lorite Mena: “Cada época se caracteriza por el campo de lo posible que definen no sólo las teorías o las creencias vigentes, sino también la naturaleza de los objetos accesibles al análisis, los medios para estudiarlos, la manera de observarlos o de hablar de ellos.  La lógica sólo puede actuar dentro de esta zona”(5). Situación también ratificada por el antropólogo mexicano Juan Carlos Zavala Olalde quien en ese hilo de discusión afirma: “Comprender al ser humano tiene sentido y es posible si se comprende el contexto en el cual se generan sus explicaciones”(6).  Concluyendo, el contexto matricial humano ha cambiado, la ciencia es una vivencia formal del ser-estar humano en esta transición de milenios, y con el nuevo status quo del avance de conocimiento científico sobre la naturaleza de las cosas, es más que evidente lo que hoy sucede y seguirá sucediendo, como lo afirma el neurocientífico Erik Kandel: “La ciencia ya no es un tema exclusivo de los científicos, sino que se ha convertido en una parte integral de la vida moderna y la cultura contemporánea”(7).

Zavala Olalde buscando los orígenes de este simio civilizado que fungimos ser-estar, diserta sobre la escencial importancia para definirnos como somos-estamos, de nuestra morfología, nuestra capacidad para generar cultura y en especial nuestra alta facultad lingüística; y con ello nuestra naturaleza como Homo bioculturalis sapiens(6).

¿Y entonces? ¿Somos culturales o bioculturales? Bueno, digamos que somos biológicos y neurobiológicos, y digamos que somos bioculturales.  La condición de lo humano es indefectiblemente a todas veras social y son bastiones las representaciones sociales constructivistas colectivas, y entonces reconceptualizando me atrevo a afirmar que somos ávidamente Homines bioculturalis sapientes.

Para finalizar, quisiera agregar que en esa búsqueda eterna e infiniquitable de quiénes somos –cerebrales afirman unos, discuten otros, niegan otros….mentales afirman unos, discuten otros, niegan otros…-esperemos entonces, hacia dónde apunta la brújula de la ignorancia quien es compañera indisoluta del saber absoluto.  Recordando al Profesor Marco Aurelio Alzate Monroy(Universidad Distrital de Bogotá) “Sólo el que ignora que ignora cree que en el mundo hay una certeza fundamental que lo hace predecible……Es inútil evitar la incertidumbre. Debemos aceptarla y abrazarla, venga de donde venga (aleatoriedad, caos o ambos -caos cuántico-)”….Facilitemos la evolución natural: Convirtámonos en Homo Ignorens Sapiens y dejemos que se extinga el homo ignorens ignorens (rápido antes de que le haga un daño irreparable a toda la familia de homínidos que habitan hoy el planeta)”(8), puedo vociferar que felizmente entonces la incertidumbre nos blinda de las falsas realidades y de las realidades que fingen serlo, y nos da apertura a la “a-disciplinaridad” que exige la búsqueda de verdades, en relación a lo que somos-estamos, nuestro pretérito y nuestro futuro.

Referencias

1.Mora, Francisco.  Neurocultura-una cultura basada en el cerebro-. Alianza Editorial. Madrid(España). 2007.

2.Beorlegui, Carlos.  Los emergentismos sistémicos: un modelo fructífero para el problema mente-cuerpo.  Pensamiento Revista de Investigación e Información Filosófica. 2009; 65(246): 881-914

3.Punset, Eduardo.  Por qué somos como somos. Colección-Punto de Lectura-. Editora Santillana-Aguilar-Altea-Taurus-Alfaguara S.A. 2010; p. 103.

4.Working Group National Institutes of Health/Advisory Committee to the Director. Brain Research through Advancing Innovative NeurotechnologiesSM(BRAIN). The Brain Iniciative.  Retrieved 17 October 2014(last modified).  Disponible en: http://www.nih.gov/science/brain/  Fecha de consulta: 7 de marzo del 2013.

5.Mena, José Lorite.  El Animal Paradójico. Edit.um-Ediciones de la Universidad de Murcia. Tercera Edición. 2010;p.195. 

6.Zavala Olalde, Juan Carlos.   El conocimiento de lo humano por las definiciones de nuestra especie y el contexto en el cual son propuestas.  Theoria. 2010; Vol. 19 (2): 71-77.

7.Kandel E.  En búsqueda de la memoria-El nacimiento de una nueva ciencia de la mente-. Katz Editores.  Primera Edición. Buenos Aires(Argentina). 2007(Traducción a partir de original en inglés del 2006); p.15.

8.Alzate Monroy, Marco Aurelio. La Pesada Cola del Homo Ignorens Ignorens“, V Encuentro Interuniversitario de Complejidad, Bogotá, septiembre de 2014 (presentación). Disponible en: http://comunidad.udistrital.edu.co/malzate/  Fecha de consulta: 8 de marzo del 2013.

Una buena lectura pone a funcionar el cerebro

Está comprobado que la buena lectura, en especial la literatura, estimula el cerebro.  Al  hablar de literatura me refiero a los escritos en donde  el autor hace que el lector infiera, reflexione, ponga a volar su imaginación y visualice cosas o mundos que no están en su realidad actual.  Contrario a las obras en donde el escritor le dice todo al lector, casi como una manipulación, esta alta literatura  como  la denominan los  científicos de Nueva Escuela de Investigación Social en Nueva York, en  la investigación publicada en  la revista Science  18  de octubre de 2013,    “obliga a expandir nuestro conocimiento de las vidas de otros, y a percibir el mundo desde varios puntos de vista simultáneos”.

Los autores  David Comer Kidd y Emanuele Castano realizaron cinco experimentos de la Teoría de la Mente (TM)  en cuanto a lo afectivo, lo cognitivo en comparación con la lectura no ficción, la ficción popular, o nada en absoluto.   A partir de ellos,  concluyeron que la TM  “puede estar influida por el compromiso con las obras de arte”, en particular, la ficción literaria.  De ahí que, para el caso de la lectura,  existen obras que exigen un esfuerzo intelectual, estimulan procesos de pensamiento  y generan un pensamiento creativo. Así mismo, existen también las   que solo brindan distracción, falsas expectativas, promueven la aquiescencia,  pero no activan de manera óptima la corteza cerebral.

Javier Herrera Cardozo. Febrero 2014