Biosemiótica evolutiva: facies, aparato masticatorio bucal, cerebración  y evolución de la comunicación humana 

 

Autor: Grégory Alfonso García Morán, MD Pensador-Intelectual-Educador-Historiador-Divulgador Profesor Experto, Ciencias Médicas y Cátedra de Historia de la Medicina-Humanidades-Cultura Médica, Facultad de Medicina, Unisánitas(Bogotá, Colombia), Organización Sánitas Internacional-OSI-. Correo: gregalfgm@gmail.com, https://gregalfgmpensamientoaforismos.wordpress.com/, https://gregalfgmpoesiaprosa.wordpress.com

¡Anatomía es destino!

Sigmund Freud parafraseando una conversación entre Napoleón Bonaparte y Johann Wolfgang von Goethe: 1912 en “Sobre la degradación general de la vida erótica” y en l924 en “El hundimiento del Complejo de Edipo”.

¡El lenguaje es ánimo, conciencia, personalidad e identidad! Grégory Alfonso García Moran. En: La instintualidad humana del Lenguaje, Neurogenes, Neurogenética y Neuroeducación(https://eduneurocolombia.wordpress.com)

Es claro que una verdadera falencia en la construcción de una aproximación aunque sea nimia al fenómeno humano desde lo normal (desde la antítesis de lo no patológico), es que de facto no nos hemos atrevido dentro del discurso científico a hablar de una “Biología Humana”. Cabría entonces preguntarse: qué es el “Lenguaje” en y desde la Biología Humana? Esa estructura referencial que connota al Lenguaje, es en verdad producto por extensión de todo el complejo Comunicacional, y siendo mucho más precisos de la “Biosemiótica”, y se sustenta en la problémica humana dentro del contexto de la emergencia del Pensamiento Simbólico, y como lo refiere Lorite Mena: …un tipo de simbolización articulada ligada a la reflexión”. Es evidente que el Homo sapiens sapiens encierra un sistema lingüístico, en la medida que sus predecesores como los Austrolipithecus ya tenían un sistema de comunicación, pero lo más trascendental a tener en cuenta, es que a su vez coexistían y han coexistido dentro de un mundo con una alta complejidad semiótica y biosemiótica. Todo ello en conjunto influyó en la dinámica entre “noción-objeto-cosa”. Es así que aquello que no tiene la dinámica mencionada, NO EXISTE, y el sonido(la palabra) es entonces un utensilio más en el campo semántico en el cual se desempeña el ser humano.

¡El aparato masticador es mucho más que el acto de “masticar”! Su evolución ha ido al compás de la adaptación nutricional-dietética, de la configuración del cráneo y como producto subyacente la configuración de los músculos faciales(o llamados también pellejeros) derivados de la estructura embrionaria llamada primer arco faríngeo, y colateralmente estas situaciones gatillan el aumento de las superficies de inserción de los músculos como el masetero y el temporal, el avance anterior de los pómulos y de la frente(hueso frontal), y el ensanchamiento de la parte superior del cráneo, con una reducción del lóbulo occipital, y un mayor desarrollo de los lóbulos frontales, temporales y parietales.  Estos cambios generan una cambio en la dinámica biofísica con resultados como el desplazamiento de los puntos craneanos, disminuyendo consecuentemente el ángulo de la base craneal. Cambia también la relación de equilibrio entre la cabeza y el cuerpo, permitiendo la bipedestación y el desarrollo de la capacidad craneana.  Finalmente, todo ello condiciona un cambio en la actividad sensorial, tanto así que el hecho de que haya un tabique nasal bien definido, formuló la visión en relieve.

A nivel molecular y celular, evolutivamente hablando, lo que se llama miosina y que hace correlato del tejido muscular, ha jugado un rol esencial en este proceso. Una variedad de miosina super-rápida(por su alta velocidad de contracción), que se ubicaba en los músculos masticatorios como el masetero -nuestros antecesores tenían maseteros y músculos masticatorios muy desarrollados-, se perdió evolutivamente, de tal forma que nosotros no la tenemos, puesto que el gen codificante se dañó, se volvió un pseudogene(falso gen) y ya no es funcional. Este gen corresponde a la que se ha llamado Miosina XVI(-MYOSIN, HEAVY CHAIN 16, SKELETAL MUSCLE, PSEUDOGENE; MYH16-), y ubicada en la región cromosómica 7q22. Esto parece haber sucedido hace 2.4 millones de años, y aparentemente coincidió con el hecho de que no hubo necesidad de seguir ingiriendo y digiriendo grandes cantidades de fibra vegetal dura, sino que comenzó a nacer el hábito carnívoro. Tan pronto como nuestro cráneo ya no está hecho para las poderosas inserciones de músculos masticatorios, y que a la vez tenemos la rica proteína animal de la nueva dieta carnívora y se descubre el fuego, aumentamos el grado de cerebración, y aparecen epifenómenos como el lenguaje oral, y nuestra boca ya no es una poderosa máquina masticatoria, sino un órgano tanto de ingestión y digestión, y también para oralizar(hablar y conversar).

Bibliografía

1.Ackermann RR, Krovitz GE. Common patterns of facial ontogeny in the hominid lineage. Anat Rec 2002;269:142-7.

2.Desjardins PR, Burkman JM, Shrager JB, Allmond LA, Stedman HH. Evolutionary implications of three novel members of the human sarcomeric myosin heavy chain gene family. Molec Biol Evol 2002; 19: 375-393.

3.Hoh JF. ‘Superfast’ or masticatory myosin and the evolution of jaw-closing muscles of vertebrates. J Exp Biol 2002;205(Pt 15):2203-10.

4.Lorite Mena, J. El Animal Paradójico. Editorial Edit.um-Ediciones de la Universidad de Murcia-.

5.Stedman HH, Kozyak BW, Nelson A, Thesier DM, Su LT, Low DW, Bridges CR, Shrager JB, Minugh-Purvis N, Mitchell MA. Myosin gene mutation correlates with anatomical changes in the human lineage. Nature 2004; 428: 415-418.

Anuncios